LAS ATÓNITAS MARGARITAS…

Te quiero inventar con palabras pero, ya sabes, nunca le canto al amor,
es difícil, entre tantas, encontrar la que rime con tu nombre, amor.

Antes de ti no había nada, los días se copiaban y siempre estaba triste,
moría antes de conocerte, solo por encontrarte, hablarte
o verte, simplemente… Te amo, ya lo oíste.

Me lamentaba entre golpes de agua de mar. Loco por deshacerte,
aterido entre las rocas, adormecido entre mis cosas,
simplemente en tu sueño, amor, rodeado de nocturnas mariposas.

¡Qué no inventaría por recorrer tus pestañas cada noche,
unir tus manos a las mías cada día,
encerrar tu sangre, tu saliva…! ¡Toda tú sustancia en una homilía!

Andar y desandar los caminos en mi fiebre recorridos, tras una vida de derroche.

Darte lo que quiero, lo que he sido,
imaginar lo idóneo de tu beso que desde el principio espero,
o lo especial de tu abrazo por el que, desde la eternidad muero,
susurrarte al oído que por ti, hasta ayer, he sido más un muerto que un vivo…

Demasiado profundo… cuando se habla con el corazón.

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MA VIE EN ROSE…

Etoile Divina Fabulosa
Los días de lluvia que vendrán son geniales para soñar…y para rememorar, vivencias, recuerdos, anhelos y a ti…mi cielito, mi único cielo…
Mis días de lluvia serán la realización de todos y cada uno de mis sueños…contigo…
Llueve…besos, pasión, sentimientos…y un amor…mi amor…
Llueve y quiero dejar que mi piel se roce con tus dedos…
Llueve y quiero que mi alma se desborde de ti y contigo…
Llueve y quiero que me susurres al oído y que mi corazón palpite y se acelere…
Llueve y quiero que me tomes entre tus brazos suaves, fuertes y seguros y dejarte sentirte cerca de mí y darme vida…

Ha comenzado el otoño, las primeras lluvias nos humedecen el corazón y se nos despierta el alma de nostalgias por sueños acontecidos y los sueños que aún, no hemos vivido…
Hemos comenzado nuestro tiempo y recuperaremos cada momento, cada segundo, cada instante sin perder ni uno sólo de nuestros sentimientos y deseos, sin perder ni uno sólo y sin dejar que sólo sean sentimientos vacíos y así nos dejaremos llevar por todos y cada uno de nuestros más ocultos sentidos…
Recomenzamos así, día a día y descubro que puedo pasarme la vida amándote, que puedo pasar mi vida queriéndote…pues, contigo aprendí a querer, aprendí a amar, aprendí a ser yo misma y ya es tarde para dejarlo…tú no eres sin mi y yo sólo soy contigo…si, así es…mi vida…
Mis sentimientos salen de mi corazón, de lo más profundo de él reflejando mi alma y realizándose y cobrando vida día a día…pero contigo, mi vida…vida mía…

Me duermo pensando en ti y me despierto con la mejor de mis sonrisas
Me despierto teniendo ganas de ti, nunca me sacio de tenerte…jamás, nunca se me pasarán mis ganas de ti, por ti…
Me duermo contigo pegadito a mí, con tu aliento en mi boca, con tus caricias sobre mi piel y con tu encanto en mi piel que se sonroja…
Me despierto junto a ti y mi cara resplandece, mis cabellos se embellecen y mi mirada se engrandece…te tengo en mi, muy muy dentro de mi…
Me duermo en mi cama y mis sábanas huelen a ti, mi boca sabe a ti, mi cuerpo tiene esencia de ti…
Me despierto y abro mis ojos siento tus manos sobre mi, tu voz que me susurra al oído…”quiero estar siempre dentro de ti”…
Me duermo y mis sueños contigo se apoderan de todos y cada uno de mis sentidos…
Me despierto y me duermo con ganas de amarte, de tenerte y no dejarte
Me duermo y no quiero cerrar los ojos y no verte, pero te siento…te tengo…
Me despierto, me duermo y mi vida no es vida sin ti vida mía
Me despierto y me duermo y sé que esto no es, ni puede ser sólo un sueño,
Me despierto y me duermo y es mi vida, tu vida, nuestra vida…ma vie en rose…

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La larga lucha por la libertad.

japerezduval@gmail.com autoriza la reproducción libre y gratuita de sus artículos por cualquier medio.

Ya no recuerdo el tiempo en que no haya luchado por la libertad, ha sido un largo caminar y espero que continué durante mucho tiempo.

En el camino han quedado grandes amigos.

Unos murieron, otros fueron vencidos y abandonaron la lucha definitivamente, otros simplemente se tomaron un descanso.

Se por experiencia propia que la lucha por la libertad es muy dura, que el camino es muy largo y abrupto.

Siempre ha sido así y siempre lo será.

No es una lucha que termine un día, la libertad es una planta muy débil que no se puede dejar de cuidar cuando la tienes, pero cuando la pierdes la lucha por recuperarla es dura, larga, muchas personas viven esa lucha el resto de su vida y nunca vuelven a ser libres.

Pero la libertad es uno de los pocos objetivos por el que vale la pena luchar toda la vida, por eso yo sigo luchando.

Comprendo a los que se desaniman, a los que pierden la fe, a los que se rinden, a los que son vencidos a los que tienen miedo por sus familias, a los que se deprimen, a los que se cansan, al fin y al cabo son humanos, por eso los disculpo.

Incluso comprendo a los que se venden, aunque no los disculpe.

Cada día parece que se pierde la libertad en una parte del mundo.

En otros lugares donde se dice que reina la libertad, sólo existe un simulacro, una falsa de la misma. Poco más que el ir a votar de vez en cuando.

Todo eso es cierto, pero lo es también que la libertad es parte inherente de todos los seres humanos y cuando menos se lo piensan, en sus mentes, en sus corazones, rebrota impetuosamente.

Por eso muchos de aquellos que cesaron de luchar por la libertad vuelven a la lucha.

Tal vez ya no son tan jóvenes, puede que sus métodos de lucha sean otros, pero ahí están, luchando una vez más por la libertad.

Por eso amigo, tu que sabes que este artículo te está dedicado, te digo, no lo olvides, te estaré esperando cuando decidas volver a las filas.

Un abrazo y hasta siempre.

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Pequeño Cuento Para No Dormir

by Tony Gómez

Érase que se era una vez, un pobre campesino llamado Inocencio, que vivía con su mujer en una humilde choza con un terreno grande lleno de gallinas, cerdos, gansos, conejos, un caballo, dos perros y un gato que le faltaba un ojo.
Cada mañana, Inocencio se asomaba a su ventana para ver el sol, dar las gracias por amanecer un nuevo día y pedía un deseo, que siempre era el mismo:

“Rey Sol, realmente soy feliz en ésta tierra con mi esposa, mis animales y mi humilde casita, y sobre todo porque soy todavía joven y fuerte.
Mi esposa al igual que yo, goza de buena salud, pero queremos tener un poco de prosperidad.
La gente que vivía a nuestro alrededor, poco a poco se han ido marchando de la comarca y están prosperando en otras tierras. Yo no me quiero ir de aquí, donde he nacido y crecido.
Me gustaría encontrar prosperidad aquí mismo. Por favor, ¡ayúdame a prosperar!”

Dicho esto, desayunaba y después de darle un beso de despedida a su esposa, salía para hacer las labores del campo.

Una noche, tuvo un sueño que le hizo despertarse sobresaltado en medio de la madrugada.
Sentía mucho frío, y aunque estaba todavía un poco atontado y no había abierto bien los ojos, se dio cuenta de que algo extraño estaba sucediendo.
Su cuerpo desnudo sentía pequeños pinchazos y de repente se dio cuenta, de que estaba acostado sobre la hierba.
No se podía creer lo que estaba viendo.
Se restregó los ojos para asegurarse de que no dormía. Miró a su lado y su mujer no estaba.
En un instante, echando un vistazo rápido a su alrededor, vio con estupor que su casa había desaparecido, y los animales también, no había patio, no había nada.
Solamente el monte, árboles frondosos que se mecían al empuje del frío viento de la madrugada.
Inocencio estaba completamente desnudo, y temblaba de frío. “! ¿Qué pasa?”- se preguntó estupefacto.

De repente, un rugido estremecedor lo hizo ponerse de pié de un salto.
Comenzó a sentir un escalofrío de terror que nunca antes había experimentado.
¡Cuánto le habría gustado creer que aquello era sólo producto de su imaginación!
Pero en apenas unos segundos, aquel terrible rugido se repitió, pero ésta vez más cerca.

Su instinto de conservación le hizo mirar rápidamente a su alrededor.
Lo más rápido que pudo, se subió a un enorme árbol que tenía a unos pocos metros y se escondió entre sus ramas con un nudo en la garganta. No había sentido tanto miedo en toda su vida.

Un nuevo rugido, esta vez en todo su esplendor, hizo que Inocencio se sintiera el ser más insignificante de todo el Universo.  Era evidente que aquel rugido provenía de una enorme fiera salvaje.
Y en efecto, ante sus ojos, entre la maleza, apareció la poderosa imagen de un enorme león que terminó su andar justamente donde antes había estado acostado Inocencio.
El león sabía que había cerca una posible presa, y miraba a su alrededor para localizarla.
Los ojos de Inocencio estaban humedecidos por las lágrimas que comenzaron a rodar lentamente por su cara.

“Dios mió, ¿qué voy a hacer ahora?”– pensaba mientras aquel enorme Rey de las Bestias miró de pronto hacia el árbol donde Inocencio temblaba como una hoja.

En ese instante de auténtico pavor, sintió una suave voz que le dijo: “Bájate del árbol y ve hacia el león”

“¡Qué?!¿Quién eres? ¿Que me baje?….pe….pero ¿crees que estoy loco para hacer algo así? ¡Ni hablar!”– dijo con un susurro el pobre Inocencio, que estaba más muerto que vivo del miedo que sentía.

“No temas, si no bajas será peor para ti. Baja ahora mismo y no tengas miedo.”– insistió ‘la voz’ al infeliz desdichado.

Inocencio pensó que si éste era su final, si no había otra salida, tendría que enfrentar su destino de un modo u otro.
Tomó la decisión de bajar del árbol, y lo hizo tal y como la voz se lo había indicado.
Al llegar abajo y darse la vuelta, allí estaba mirándole fijamente aquel enorme león, quieto, balanceando su cola suavemente.
Inocencio, con la mente casi en blanco comenzó a caminar muy despacio hacia el león.
Era casi como un ritual, una ofrenda voluntaria que hacía sin resistirse ni luchar.
Cuando estaba muy cerca, el león dejó escapar un rugido que Inocencio tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para no ser presa del pánico.

En ese momento,’la voz’ volvió a hablarle a Inocencio:

“Ahora, pon tu mano izquierda sobre su cabeza y mantenla así hasta que yo te diga.”

Los ojos de Inocencio se cerraron. “Que sea rápido….que sea rápido…”-balbuceaba mientras extendía su mano izquierda en dirección a la cabeza del león. Una vez tenía su brazo extendido, lo bajó lentamente, intentando cumplir la orden que le dio ‘la voz’.
Su mente era un torbellino, un ir y venir de pensamientos, de recuerdos fugaces, como si su vida entera pasara por su cabeza.
De pronto, sintió el tacto de la cabeza del león, y notó que tenia que bajar más la mano como si la cabeza del león se le estuviera escapando. Entreabrió un ojo, y vio al león inclinándose hasta sentarse en el suelo.
Si hasta ahora había vivido un calvario de terror, ahora el asombro no cabía en todo su ser.
Abrió el otro ojo, y se quedó en espera, porque la voz tenía que darle la orden de quitar la mano.

“¿Qué has aprendido hoy?”-preguntó de repente la voz.

“Yo…no sé qué decir. ¿A qué te refieres?”– contestó Inocencio con voz temblorosa, mientras sentía en su mano el calor corporal del león, incluso los latidos de su corazón.

“Eres joven y fuerte. Tienes una mujer hermosa que te quiere, una casa humilde, pero es tu casa al fin y al cabo.
Tienes animales, y hasta un caballo. ¿Qué es lo que te impide prosperar?”
– volvió a interrogarle ‘la voz’.

“Es que no sé cómo hacerlo”– contestó Inocencio que ya deseaba que ‘la voz’ le permitiera quitar la mano de la cabeza del león.

“Sin embargo tienes tu mano sobre la cabeza de un león. ¿Sabes lo que eso significa?- preguntó la voz con un tono algo más fuerte.

-”No lo sé, pero quisiera no estar aquí”– respondió Inocencio aún más inquieto por la pregunta.

“Si lo que tocas con tu mano fuese un león de verdad, ya estarías muerto, pero éste león es solamente un reflejo de tus miedos, de todo lo que no te atreves a hacer por ti mismo. ¿Comprendes ahora por qué tu mano sigue sobre la cabeza del león y no te ha sucedido nada?”– dijo la voz con tono severo- “Ahora puedes quitar tu mano”.

Inocencio quitó rápidamente su mano y miró a aquel león tan real como la vida misma.

“No me puedo creer que éste león no sea realmente un león. ¡Es tan real!”– dijo Inocencio con un claro síntoma de alivio pero muy alucinado.

-”Como tus miedos”-respondió la voz-“te has pasado mucho tiempo pidiendo deseos que tú puedes cumplir por ti mismo. ¿Por qué no empiezas a hacer algo por tu futuro?”– volvió a interrogar ‘la voz’.

“Pero. ¿Cómo voy a hacer si ya no tengo casa, ni animales, ni mujer? ¡Lo he perdido todo!”– respondió Inocencio con visible tristeza.

-”No has perdido nada. Estás soñando”-respondió ‘la voz’.

-” ¡Un sueño!…no puede ser. ¡Esto es demasiado real!”
– pensó Inocencio y preguntó: “¿Cómo puedo volver a casa?”

La voz no respondió. Un silencio terrorífico sobrevino entonces.
Lentamente, el león fue levantando la vista hasta mirar fijamente a Inocencio, que comenzó a sentir un escalofrío que recorrió varias veces su cuerpo de un extremo a otro.
De repente, el león se abalanzó sobre Inocencio, que sintió la tierra hundirse bajo sus pies.
Sintió que caía vertiginosamente, mientras el rugido del león se iba alejando encima de él.
Súbitamente, algo contundente golpeó su cabeza y ya no supo nada más.

Al despertar casi amanecía, y sintió que estaba en su cama. Su mujer seguía allí durmiendo, ajena a todo lo que su marido había experimentado. Su casa, sus animales, todo estaba como antes.
Inocencio se quedo tranquilo, se abrazó a su mujer suavemente y se quedó pensativo.
No quería dormirse de nuevo. Había tenido una noche extremadamente tensa, y solamente deseaba que amaneciera.
Pasó el tiempo y los rayos del sol comenzaron a decorar su casa.
Se levantó de la cama y fue directo a la ventana.
Miró a lo lejos en el horizonte. El sol casi asomaba en su totalidad y el paisaje lucía majestuoso.

“Gracias Rey Sol, gracias por un día más de vida. Aquí me tienes, estoy listo. Hoy va a ser un gran día.
Voy a cambiar mi destino”
– dijo con voz firme, seguro de si mismo.

El Sol, comenzó a alumbrar algo más fuerte, y saltaron unos destellos, como si tratara de responderle.
Inocencio comprendió, que podía por si mismo cambiar las cosas, que no era necesario recurrir a nada ni a nadie, porque con sus manos tenía la ayuda suficiente para comenzar a labrar su propio camino.

No es necesario explicar lo que es obvio.
Éste cuento no es más que una vía para canalizar ideas, para que sepas que si tú mismo no eres capaz de enfrentar tus adversidades y tus miedos a fracasar, a no saber qué hacer en cada momento, nadie más lo va a hacer por ti.
Pero sobre todo, esto te sirve para que sepas que si te duermes, tal vez una noche cualquiera, tengas que enfrentar tus miedos. En el caso de Inocencio, sus miedos se le presentaron en forma de león.
¿Puedes imaginar cómo se te van a presentar a ti?
¡Buenas noches.

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Alaba los ojos negros de Julia

Rubén Dario

¿Eva era rubia? No. Con negros ojos
vio la manzana del jardín: con labios
rojos probó su miel; con labios rojos
…que saben hoy más ciencia que los sabios.

Venus tuvo el azur en sus pupilas,
pero su hijo no. Negros y fieros,
encienden a las tórtolas tranquilas
los dos ojos de Eros.

Los ojos de las reinas fabulosas,
de las reinas magníficas y fuertes,
tenían las pupilas tenebrosas
que daban los amores y las muertes.

Pentesilea, reina de amazonas;
Judith, espada y fuerza de Betulia;
Cleopatra, encantadora de coronas,
la luz tuvieron de tus ojos, Julia.

La negra, que es más luz que la luz blanca
del sol, y las azules de los cielos.
Luz que el más rojo resplandor arranca
al diamante terrible de los celos.

Luz negra, luz divina, luz que alegra
la luz meridional, luz de las niñas,
de las grandes ojeras, ¡oh luz negra
que hace cantar a Pan bajo las viñas!

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Mí nuevo amor

Noelya Becerra

Yaciendo va, oscura y sombría la soledad,
que tan vacía y dañada, mi alma dejo
Mi nuevo amor, me toma en sus brazos…..
milagros a hecho, con mi hambre,
mi sed, cual mi alimento fue.
Locura mía, que envuelve esperanza y esfuerzo,
Locura mía, la ternura llena mi alma,
y sus palabras dulce como la miel,
llenaran mi cuerpo y alma,
la pasión ida, que despertandose esta,
y envuelta de ansías, mi corazón agitado,
siente la alegría de ser libre,
que en esta vida, sus ojos abiertos,
no dejan de iluminar, mi ser,
Con su mirada que destella…..
Mi nuevo amor, mi amor divino,
cual eterno y fugaz, podría ser,
en nuestro lecho iluminado, besos que vienen y van…..
Mi alma con tu dulzura, mi dolor se llevará…..
Juntos haremos, las estrellas brillar,
pues de tus manos volví a ver la claridad,
tus ojos que demandan, los míos brillar,
tus labios que no dejan, los míos de besar,
mi cuerpo que ansioso, se entrega,
al tuyo sin pensar, pasión que viene y va……
Penas mías que ya no me atrevo a recordar,
Amor mío, nuestro camino haremos ya,
nuestros sueños pronto realidades serán,
pues nuestras voces el cielo, solo o´´ira,
que nunca más solos hemos de estar.
Amor mío, contemplandote en la noche estoy,
mirando tu cuerpo, cual mi rey iluminado estás,
solo siento calor, y alegría que viene y van…..
Si Dios de repente me llamará junto a él,
no dejaría de cantar, que te amaré por siempre,
hasta la eternidad…….
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Susurros y llanuras

Susurros

Ese sonido tan especial…

Ese sonido del ir y venir de las olas unas contra otras…

Ese sonido de las olas cuando bañan finalmente la orilla…

Ese sonido que arrulla todo tu ser…

Ese sonido que profundiza en los sentidos…

Ese sonido que relaja mente, cuerpo y alma…

Ese susurro enigmático del mar…

Llanuras

Contemplar la gran extensión de trigales
que la vista no alcanza a ver…

El balanceo de sus altas espigas al ritmo
del suave movimiento del viento…

Los destellos amarillos que se reflejan en ellos…

Adentrarse como si de un mar dorado se tratara…

Es la sensación de un cálido abrazo entre la tierra y el sol.

Adela Planells

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