Desnudo de mujer

Para ti nunca fui más que un pedazo de mármol.

 Esculpiste en él mi cuerpo, un cuerpo de mujer blanco y hermoso,

 en el que nunca viste más que piedra y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.

 Jamás imaginaste que te amaba y que me estremecía cuando, dulce, …

 moldeabas mis senos y mis hombros,…

 o alisabas mis muslos y mi vientre.

 Hoy estoy en un parque, donde sufro

 los rigores del frío en el invierno, 

y en verano me abraso de tal modo

que ni siquiera los gorriones vienen

a posarse en mis manos porque queman.

Pero, de todo, lo que más me duele

es bajar la cabeza y ver la placa:

«Desnudo de mujer», como otras muchas.

Ni de ponerme un nombre te acordaste.

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