Y hablaron las pasiones


Que en el presente mundo en que pernoctamos hemos hecho…

 Y  uno añadiría: incluso mejor, tal y como lo esta demostrando hoy en día: consiguen las primeras plazas para jueces, médicos, funcionarios de la Escala Superior de los ministerios, pilotan aviones, conducen taxis: verdaderamente son mujeres, maravillosas mujeres del siglo XX1.

El homosexual–gay–, y lo hago tambien extensivo a las lesbianas, nace o se hace (?). Dicen los doctos en la materia –psiquiatras, psicólogos, sociólogos… –que existe uno de nacimiento–por genes heredados-, el cual merece todo mi respecto hacia su persona y vivencias sexuales. Es un ser humano como nosotros. Mas hay otros, por esos mundos de Dios, e, incluso, bisexuales que obran en virtud de vicio o por dinero.

Estos últimos, no me cabe la menor duda, se pueden convertir en posibles corruptores de menores (ejemplo lo tenemos en el famosísimo cantante Michael_Jackson[fallecido]–supuestamente corruptor de menores- demandado como tal por los tribunales norteamericanos y absuelto,¿dinero?).

Antonio María Rouco Varela , cardenal de Madrid, se manifestó en Madrid contra las bodas gays. Pero no se manifestó cuando acudió al domicilio del fallecido Camilo José Cela–quien estaba legalmente casado por la Iglesia–,a celebrar el sacramento del matrimonio. Pero no se manifestó cuando el Arzobispo de Valladolid había invertido mil millones de las antiguas pesetas en “Gescartera”.

Pero no se manifestó cuando los jesuitas tiraron nuestra iglesia sita en calle Juana de Vega, La Coruña (España), para convertirla en una urbanización de viviendas millonarias. Pero no se manifiesta cuando aún hoy la pena capital es legítima para la Iglesia Católica. Pero no se manifiesta cuando siguen apareciendo infinidad de sacerdotes homosexuales…

De todos nosotros es bien sabido que, el 17 de mayo de 1990, la Organización mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad –gays y lesbianas–, del Código Internacional de Enfermedades, y seguramente, el tiempo demostrará que, con las investigaciones llevadas a cabo por los eruditos en los genes humanos–Genoma y ADN–, esclarecerán, con la ayuda de Dios, el porqué unos seres nacen con tendencias–opciones sexuales–masculinas o femeninas, aunque las apariencias exteriores de sus cuerpos denoten todo lo contrario a lo que sus cerebros les orden que sean realmente: hombre o mujer, mujer u hombre.

(Juan José López Ibor–Catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad de Madrid y miembro de la Real Academia de Medicina que fue–, fallecido, dice en cuanto a la homosexualidad masculina que “consiste esta anomalía en la obtención del orgasmo únicamente a través de la relación sexual con un individuo del mismo sexo”.

En parecidas circunstancias se manifiesta Juan Antonio Vallejo Nájera–ex profesor de Psiquiatría de la Universidad de Madrid Y Director del Centro de Investigaciones Psiquiátricas de la Dirección General de Sanidad que fue–, manifiesta en relación a los homosexuales que “Homosexualidad. Las restantes perversiones sexuales son rarezas clínicas; la homosexualidad es tan frecuente que existe incluso algún autor que la considera ‘una variante secundaria de las posibilidades normales de satisfacción erótica’.En algunas culturas se consideró normal…”.)

Y es que el deseo femenino es muy particular. Se puede convertir en pasión, y cuando así ocurre, el primero se recubre de ternura y hace que sus brazos no se agoten, sino que se convierte en un deseo vivo y latente. Sin embargo, el deseo del hombre es más perecedero, y se acaba, en principio, cuando culmina el encuentro sexual…Mas tarde, uno entiende, que los hombres renovamos nuestros deseos amorosos futuros con un cuerpo distinto, con ilusión nueva, con una conquista amorosa engañosa que cuando creemos que hemos conquistado el amor de un ser humano, este último es quien verdaderamente resulta ser el conquistador.

Pasión de hombre, pasión de mujer…son sueños que hacen revivir día a día los sueños, que hacen revivir día a día los sentimientos que mueven el amor entre los hombres/ mujeres en este valle de lágrimas, que llamamos tierra. A esta tierra volverán nuestros cuerpos, mas nuestras almas…volarán al cielo, tal y como lo hace los pajarillos en el campo. Ya dejaron de hablar las pasiones.

¡Si hablaran las pasiones… de cuántas cosas nos enteraríamos! Y hablaron las pasiones y me relataron:

Era algo tarde. Me encontraba solo, y pensé en tomarme el último café del día. Mis oídos son finos, y escuché un hermoso dialogo entre dos mujeres:

Sí existe amor pasional entre mujeres: no lo negaré. Nosotras somos casadas, y hubo cómplices en nuestras relaciones sexuales: el otoño, las hojas que son secretos caídos que lleva el viento, la noche con la fuerza que da el amor…Somos almas ardientes, y buscamos lo siempre deseado. Después –quizá…con un ¡hasta luego!–merecerá la pena haber roto el roble amoroso que nos separaba. “

Es la hora, nuestra hora de los sueños–me dice mi antigua alumna cuando acude a la cita concertada–, de las relaciones carnales anheladas. Todo está escrito. Despojémonos de nuestras ropas y busquemos sabanas blancas–sin sogas indiscretas–donde yacer cuerpo contra cuerpo”.Su cuerpo de carne viva–cabellos bronceados y ojos con mirada desnuda–me habían hecho su cautiva. Veintitrés años sin rumbo, sin límites humanos…

Si existe amor pasional entre mujeres: no lo negaré. Allí–en las afueras de la gran ciudad–acaeció nuestro bacanal de mohines y carantoñas. La guarida de nuestro encuentro se encontraba al lado de una salvaje playa, tan salvaje como el ánimo voluptuoso–río profundo–que recorría nuestras venas.

Desnudos los cuerpos combatieron sin medida–sobre la arena–, vientre contra vientre, pezones contra pezones…Nuestra sangre fue una y abundante sangre de placer. Mis cincuenta años no me perdonaron tanto exceso amoroso, pero las almas se tranquilizan, precisamente, con lo desconocido…con lo que estaba prohibido y hoy es llamado “opción sexual amorosa”, aunque el sexo sea el mismo. Belleza, armonía, besos ardientes, besos robados, lenguas insaciables, manos temblorosas y húmedas: he aquí el compendio de tantos y tantos orgasmos habidos. Nuestras manos, nuestras bocas cumplieron su misión.

¡Qué lejos quedaban los caprichos! ¡Qué fríos –helados–nuestros cuerpos! Ambas–nuestras voces-exclamaron: “ ¡Ay deleites perdidos y encontrados! Qué lejos de nosotras estuvisteis. Qué próximo el cielo: ¡lo abrazamos! Qué esclavas de los hombres pernoctamos” .Cerca, muy cerca pulularon testigos las estrellas, y la Luna caprichosa esperaba: humillarnos, inculparnos, violentarnos…Allí, y sobre la playa negra de arena.,dos mujeres–madura y joven–sin barreras, valientes, con luz de noche primavera–cuerpo a cuerpo–se entregaron, se amaron, se salvaron…Y llegaron a esculpir sobre una piedra: “Ayer, en tiempo muerto, quizá un instante–sin siniestras intenciones–fuimos mujeres, en la noche del Dios de las estrellas.”

 La Coruña, 2 de febrero de 2010 

Mariano Cabrero es escritor

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